La dermatitis atópica es la enfermedad inflamatoria crónica de la piel más frecuente en la infancia, sufriéndola un 10%-30% de los niños. También está presente en la adolescencia y los adultos, padeciéndola entre un 5%-20% de la población en general. Esta enfermedad se caracteriza por provocar una pìel muy seca acompañada de una sensación de picor.
Uno de los factores más importantes para el desarrollo de la dermatitis atópica es la genética. En este sentido, cuando uno de los padres padece la enfermedad, sus hijos tienen un 40% de probabilidades de heredarla, mientras que si los dos padres la sufren, la probabilidad asciende al 60-80%.
Esta patología ha demostrado estar ligada íntimamente con la disbiosis del microbioma cutáneo, es decir, desaparecen las bacterias buenas que viven en nuestra piel para dar paso a bacterias que pueden dañar la barrera cutánea. Estas bacterias "malas" causan inflamación en nuestra piel, provocándonos el picor y la sequedad característicos.

Para prevenir y tratar la dermatitis atópica es muy importante seguir los siguientes consejos de higiene e hidratación:
En cuanto a la higiene, se recomienda el uso de limpiadores que no tengan jabón, ya que los limpiadores con jabón resecan la piel, agravando la situación. En segundo lugar, evitar el uso de esponjas y enjabonar usando solamente las manos, ya que las esponjas pueden irritar la piel y provocar descamación. Por último, favorecer las duchas de agua tibia en lugar de agua caliente, ya que las altas temperaturas pueden dañar la piel.
En cuanto a la hidratación, es muy importante aplicar crema muy hidratante, específica para pieles atópicas que sea capaz de regular el microbioma de la piel y de calmar el picor. Para aplicarla, es conveniente que las manos estén limpias, ya que de lo contrario, extenderemos la suciedad por toda la piel, favoreciendo la irritación de la misma. También es conveniente calentar un poco el producto con las manos, para que esté a temperatura de la piel y penetre de forma más efectiva.
Como último consejo, se deben evitar ciertos factores que agravan la picazón y sequedad. En concreto, es conveniente evitar los cambios de temperatura, mantener un ambiente limpio y ventilado para evitar la acumulación de polvo, y regular los horarios de sueño.

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