Son numerosas las dudas que pueden surgir sobre el cuidado de la piel durante la infancia, y especialmente durante el verano.
Lo cierto es que los menores de tres años no deberían exponerse directamente al sol y por supuesto deben evitar ir a la playa en las horas más centrales del día.
Es imprescindible la aplicación de protector solar, encontrando dos tipos:
-Filtros físicos: actúan reflejando la luz como el óxido de zinc. Recomendados para los menores de tres años ya que producen menos alergias.
-Filtros químicos: absorben la radiación solar UV. Se absorben a través de la piel y por ello pueden ocasionar ciertas alergias.
Los bebés al igual que los adultos deben llevar gorro y gafas de sol. Estas últimas son especialmente importantes ya que su cristalino aún es inmaduro y deja pasar mayor cantidad de rayos solares. Además, al igual que sucede con el sol en la piel, el efecto dañino de los rayos también es acumulativo.
Finalmente existe un gran riesgo de deshidratación, por ello los bebés mayores de seis meses deben mantenerse hidratados con agua, y los menores con leche a demanda. Es importante vigilar los signos de deshidratación:
-Decaimiento.
-Sequedad de mucosas.
-Pañales menos mojados, menos diuresis.
-Depresión de la fontanela.
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