El oxígeno es esencial para la vida, eso es sabido por todo el mundo, sin embargo también es uno de los principales responsables de nuestro envejecimiento. La oxidación se da por el uso continuado del oxígeno, y es un proceso que altera las estructuras de las células, dando lugar al deterioro y envejecimiento de los tejidos y órganos.

Nuestro cuerpo está preparado para combatir esta oxidación utilizando antioxidantes: moléculas capaces de contrarrestar esta oxidación, evitando así el deterioro de las células. Sin embargo, hay ocasiones en las que los antioxidantes se ven desbordados, y no son suficientes como para proteger a nuestro cuerpo. En estos casos, los tejidos y órganos se ven sometidos a lo que se denomina estrés oxidativo.

Para evitar este estrés oxidativo, que daña nuestros tejidos y órganos, se puede suplementar nuestro organismo con algunas sustancias antioxidantes que ayuden a nuestro organismo a luchar contra la oxidación. Los antioxidantes más eficaces incluyen minerales, como el selenio y el zinc; las vitaminas C, D, B2 y E; y ptras sustancias como la coenzima Q10, y la cúrcuma.

Además de consumir estos antioxidantes con regularidad, también es conveniente evitar ciertos elementos que favorecen la oxidación, entre ellos: El tabaco, los ambientes contaminados, el alcohol, el estrés y la ansiedad, exposiciones prolongadas al sol y el insomnio.

Los síntomas más comunes del estrés oxidativo incluyen la aparición de manchas en la piel, los problemas de memoria y olvidos frecuentes, la pérdida de fuerza y el dolor muscular, el cansancio, la salud más débil y los dolores de cabeza.

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