El síndrome de ojo seco afecta a las personas cuyas lágrimas no son capaces de proteger correctamente la superficie ocular. Se trata de un problema muy frecuente que afecta a un número creciente de personas. Los síntomas más comunes incluyen:
- Sensación de arenilla dentro del ojo
- Lagrimeo frecuente
- Visión borrosa que va y viene
- Escozor
- Sensibilidad a la luz
- Cansancio ocular al leer, ver la televisión, utilizar ordenador o conducir
- Intolerancia a utilizar lentes de contacto
Existen múltiples factores de riesgo que pueden producir o agravar el ojo seco. Entre ellos destacan los cambios hormonales, exposición a polvo o polen, mala alimentación, efectos secundarios de medicamentos para la depresión y alergia, o la utilización de lentes de contacto.
Por tanto, para prevenir y mejorar esta condición, es recomendable aplicar las siguientes medidas:
- Evitar ambientes muy secos utilizando humidificadores y usar gafas de sol para protegerse del polen.
- Modificar la alimentación, favoreciendo el consumo de omega-3, pudiendo utilizar suplementos alimenticios.
- Utilizar lagrimas artificiales que humecten el ojo y ayuden a eliminar el polvo y polen.
Por último cabe destacar que ante casos severos, se recomienda acudir al médico para que diagnostique y trate la condición.

Remedios caseros para las articulaciones y los huesos. ¿Verdad o mito?
¿Cómo fortalecer mi salud en otoño?
¿Cómo tengo que proteger a mi bebé frente al sol?
¿Cómo nos hace envejecer el estrés oxidativo y qué formas hay de evitarlo?
¿Tengo déficit de magnesio?